FECOP

Crocodile Bay – Pesca deportiva, conservación y oportunidades locales desde Puerto Jiménez

Por Aurora Camacho Navarro

Diego Camacho, director de pesca y flota de Crocodile Bay, impulsa procesos vinculados a pesca turística y deportiva, formación de nuevas generaciones y oportunidades locales en Puerto Jiménez, Pacífico Sur costarricense.

Crédito: Allan Barboza-Leitón


Puerto Jiménez ha sido uno de los territorios donde la pesca deportiva ha experimentado una transformación significativa durante las últimas décadas. Lo que años atrás era una actividad desarrollada por pocos operadores y con escasas oportunidades para la población local, hoy forma parte de una red más amplia que articula turismo, empleo, formación técnica, conservación marina y desarrollo territorial en el Pacífico Sur costarricense.

En este contexto, Crocodile Bay —hoy articulado con Botánika Osa Peninsula Resort— se ha consolidado como uno de los actores referentes de la zona, integrando pesca deportiva, hospitalidad y ecoturismo en estrecha relación con la Península de Osa y el Golfo Dulce.

Desde esta experiencia, Diego Camacho, director de pesca y flota, describe una actividad que ha evolucionado significativamente en las últimas décadas, transitando desde prácticas centradas únicamente en la captura hacia enfoques orientados a la sostenibilidad, el manejo responsable de especies y la formación de nuevas generaciones vinculadas al mar.


La trayectoria de Diego refleja también parte de la evolución reciente del sector. Aunque nació en Costa Rica, creció en Estados Unidos, donde desde muy joven se vinculó con la pesca en ríos y lagos, para posteriormente involucrarse en pesca deportiva marina junto a familiares que trabajaban como capitanes en Florida.

Tras años de formación y práctica en embarcaciones privadas, llegó a Costa Rica en 2015 para trabajar inicialmente durante temporadas de pesca en Puerto Jiménez, hasta asumir posteriormente la dirección de pesca y flota de Crocodile Bay.

Puerto Jiménez posee características particulares que distinguen a la pesca deportiva del Pacífico Sur. La combinación entre mar abierto, pesca de orilla y cercanía con ecosistemas de alto valor biológico convierte a la Península de Osa en un territorio estratégico para especies como el pez gallo, pez vela, marlín, jureles, pargos y pámpanos, entre otras especies emblemáticas de la pesca deportiva costarricense.

Según explica Diego, gran parte del talento técnico que hoy trabaja en marinas y operaciones de pesca deportiva del Pacífico Central y Norte se formó inicialmente en esta región del país, históricamente vinculada al desarrollo de la actividad.


Formación local para nuevas oportunidades

La Academia de Pesca Deportiva de Cocodrilo ha capacitado a más de un centenar de personas de la región.


Más allá de la actividad turística, uno de los elementos centrales impulsados por Crocodile Bay ha sido el fortalecimiento de capacidades locales.

A partir de la identificación de barreras de acceso para jóvenes del territorio interesados en incorporarse al sector, la organización creó la Academia de Pesca Deportiva de Cocodrilo, un programa formativo orientado a capacitar personas locales en principios de pesca responsable, manejo adecuado de especies, técnicas de liberación, seguridad, conservación y trabajo en embarcaciones de pesca deportiva.


 

A partir de la experiencia de Diego Camacho (Crocodile Bay), este video aborda la pesca turística deportiva como una actividad vinculada al turismo especializado, la conservación marina y el posicionamiento internacional de Costa Rica como destino de pesca responsable. Se destacan prácticas de captura y liberación, estándares de operación y la relación entre sostenibilidad y experiencia turística.


Actualmente, el programa ha graduado a más de un centenar de personas y ha permitido que numerosos participantes se integren laboralmente al sector, incluyendo marineros, guías y capitanes que hoy trabajan tanto en Crocodile Bay como en otras operaciones de pesca deportiva dentro y fuera de la región.

La pesca deportiva es una actividad turística y, a la vez, una oportunidad de empleo especializado, movilidad social y fortalecimiento de economías locales.


Conservación como eje fundamental


La sostenibilidad constituye otro eje central de la propuesta impulsada por Diego y su equipo.

A partir de procesos de aprendizaje personal y articulación con iniciativas de conservación, Crocodile Bay ha promovido prácticas orientadas al bienestar de las especies y al uso responsable del recurso marino.

Entre ellas destacan la implementación de anzuelos circulares para reducir daños en las especies, protocolos de captura y liberación responsable, restricciones estrictas sobre pesca en áreas protegidas y procesos permanentes de sensibilización dirigidos a capitanes, marineros y personas visitantes.

Desde esta perspectiva, especies como el pez vela, el marlín o el pez gallo dejan de entenderse únicamente como recursos pesqueros para convertirse también en parte del patrimonio natural y económico que sostiene la actividad turística local.

La permanencia de estas especies en el tiempo se reconoce como una condición fundamental para el futuro de la pesca deportiva, las oportunidades laborales y el bienestar económico de la región.


Un esfuerzo articulado con el territorio


La experiencia de Crocodile Bay refleja además procesos de articulación territorial con actores locales, operadores de pesca deportiva y organizaciones de la zona sur.

Aunque persisten desafíos relacionados con regulación, fiscalización y tensiones en torno al uso de recursos marinos, Diego reconoce avances importantes en la construcción de espacios de coordinación orientados a fortalecer prácticas responsables y consolidar la pesca deportiva como una actividad sostenible para el territorio.

A la par de la pesca, el vínculo con el Parque Nacional Corcovado y el ecoturismo orientado a familias y personas interesadas en tranquilidad, naturaleza y cercanía con el entorno forman parte del valor agregado de Puerto Jiménez como destino turístico.

Según explica Diego, muchas personas visitantes regresan no solo por la pesca, sino también por la hospitalidad, el sentido de comunidad y la conexión con uno de los territorios de mayor biodiversidad del país.


Más que pesca deportiva


Crocodile Bay evidencia cómo la pesca deportiva puede trascender la actividad turística para convertirse también en una vía de formación, empleo especializado y fortalecimiento comunitario.

En Puerto Jiménez, la relación con la pesca, los ecosistemas acuáticos y el territorio ha permitido abrir nuevas oportunidades para la población local, consolidando procesos de aprendizaje y profesionalización orientados al cuidado responsable de las especies y de los entornos que hacen posible la actividad.


Sobre este proyecto

Este blog es parte de un proceso de consultoría sobre la identidad sectorial de pesca turística y deportiva, a cargo de Aurora Camacho Navarro, consultora del proyecto “Pesca Turística Participativa” desarrollado por la Federación Costarricense de Pesca (FECOP), con el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos de América en Costa Rica.

Para conocer más sobre las comunidades que viven y practican la pesca deportiva y turística en nuestro país, visite:

Fish Costa Rica – Comunidades
https://es.fishcostarica.org/comunidades


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